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ENTREVISTA A MELISA RUIZ DEL HOGAR SOCIAL
En
los últimos meses las acciones del HS han tenido mucha repercusión
y la manifestación del pasado 21 de mayo, en donde más de 2000
personas secundaron su llamamiento en Madrid, ha supuesto un gran
salto cualitativo para esta organización pues ha quedado demostrado
el apoyo popular a las iniciativas de este colectivo.
Como
cabeza visible del HS está Melisa Ruiz a la que vamos a hacerle
unas preguntas para que nuestros lectores tengan una idea más clara
y directa sobre lo qué es el colectivo HS pues, como todos sabemos,
los medios de información del capitalismo suelen desvirtuar,
manipular o silenciar las iniciativas patrióticas y sociales.
¿Explícanos de dónde vienes, es decir, dónde has militado y cómo te defines politicamente?
Vengo
de militar más de seis años en el MSR
durante diferentes etapas; tuve una primera
etapa en esa organización, luego me salí y tuve otra etapa donde ya
funcionaba su rama juvenil “Liga Joven” a
la que me integré y fue donde más trabajé y tuve más
responsabilidades.
Políticamente, a día de hoy, es complicado encasillarme en una ideología pero si tengo que definirme como algo es como “identitaria”, con todas las consecuencias y en todos los sitios del mundo.
¿Como
definirías políticamente al HS?
El
HS si tiene una ideología en común es la lucha por la
defensa social de nuestro pueblo, que no es
otro que España,
por ello defendemos la prioridad nacional.
Más allá de esa definición, todo lo que se añada a ello no son
sino opiniones personales o intentos de encasillar, etiquetar o poner
clichés, interés del sistema o de los medios de comunicación para
estigmatizarnos o estigmatizar la lucha que nosotros hacemos.
¿Cómo
y cuándo surgió el HS?
Surgió
en agosto de 2.104, como una especie de acto liberador para aquellos
que habíamos estado militando mucho tiempo en formaciones que no
cosechaban un resultado político real, ni social ni electoral.
Digamos que fue una manera de emprender nosotros nuestro propio
trabajo sin tener que arrastrar los errores de los demás, con los
que no sentíamos una empatía en las estrategias que se estaban
realizando y que no podíamos cambiar por que no éramos dirigentes.
De este modo, decidimos equivocarnos por nosotros mismos… o acertar
por nosotros mismos.
Suponemos
que las personas que componen el HS serán diversas y vendrán de
posturas políticas diferentes y que sería difícil encuadrarlas en
una misma línea de pensamiento, pero no cabe duda de que existen
coordenadas comunes que les han llevado a superar las diferencias y
siguen una misma línea táctica y estratégica marcada por la
dirección del HS. ¿Crees
que eso ha sido algo muy positivo?
Sí,
claro. Si miramos la intrahistoria del movimiento patriota es un
triunfo en la medida en que hemos sabido anteponer ciertos puntos
imprescindibles para el bien y el progreso de España, dejando a un
lado las vicisitudes de tipo geopolítico o de alta política en
donde siempre se ha diluido el mensaje de las organizaciones y ha
provocado enfrentamientos por líneas que no nos parece que nos
corresponda ahondar en estos momentos; ni tampoco respecto a un
ideario conciso y unitario.
Nuestro ideario ahora mismo se basa solamente en la lucha social por nuestro pueblo; el creer que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna, a un empleo digno y un salario justo; a formar una familia y a que esa familia tenga unos mínimos básicos para desarrollarse y sobrevivir, que pueda tener una educación y una sanidad de calidad, públicas y gratuitas.
Nuestro ideario ahora mismo se basa solamente en la lucha social por nuestro pueblo; el creer que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna, a un empleo digno y un salario justo; a formar una familia y a que esa familia tenga unos mínimos básicos para desarrollarse y sobrevivir, que pueda tener una educación y una sanidad de calidad, públicas y gratuitas.
Obviamente
entre las personas que forman el HS hay diferencias ideológicas, de
matices, de origen militante, etc. pero abordarlas ahora no nos
parece que nos lleve a nada positivo y adentrarnos, es nadar en un
océano que en el presente no nos lleva a ningún sitio. Lo que
hacemos es mirar lo que tenemos en común y trabajar por ese común.
Lo que no es viable cuando un movimiento crece mucho y tiene muchos
militantes es tratar de que todos piensen igual absolutamente sobre
todos los acontecimientos del ser humano, de la historia y de la
actualidad.
¿Cómo está organizado el HS; es decir, tenéis un Consejo Ejecutivo y asambleas de militantes con diferentes jerarquías, Dirección Centralizada, o funcionáis de forma asamblearia?
No tenemos estructuras como partido propiamente dicho, no tenemos jefes provinciales o encargados de la federación norte y sur con sus diversos cuadros de mando porque mi experiencia política me ha enseñado que cuando hay más mandos que militantes, algo falla ahí y falla mucho. Creo que las estructuras no pueden ser tan rígidas y “el cómo” te lo va dando el contacto con la realidad. Las estructuras de mandos no son algo cuadriculado sino más bien algo plástico. Además, siempre se han solido crear primero los mandos y las parcelas y después se han ido rellenando en función de los militantes que han querido participar en una cosa o en otra; no se puede crear por ejemplo una sección de naturaleza sin tener antes el material humano para esa iniciativa. Así es como se han desprestigiado y se han ido muriendo muchas iniciativas.
Entonces,
yo creo que si contamos con juventud que estudia en la universidad,
hay que crear un Frente Juvenil, hay que trabajar eso, y ahí es
cuando se dotarán de unos mandos determinados o de una jerarquía.
Lo mismo sucede dentro de la convivencia con los inquilinos del HS:
de entre ellos hay un encargado de guardias, un encargado de
limpieza... A nivel de activismo y militancia, los hay responsables
de actividades gráficas o de diseño que están en un grupo aparte
con más personas que entienden de esas materias, donde dan sus ideas
y deciden de manera autónoma. También hay quien se encarga de lo
que conlleva el reparto de alimentos, de llamar semanalmente a las
familias, de abastecer de productos que no se hayan obtenido en las
recogidas en la calle, etc. Tenemos igualmente, una sección cultural
con encargados de la biblioteca, de asesorar, de hacer conferencias,
de aportar temas de debate, etc.
¿El HS tiene una hoja de ruta para los próximos meses o años?
Nosotros
todavía estamos en la etapa de seguir creando tejido social, de
generar movimiento, debate social, simpatías en la calle… De
momento no podemos aventurar qué será de nosotros en un año o en
dos, tanto a bien como a mal; vivimos exclusivamente con expectativas
y metas reales.
¿El
HS tiene pensado exportar sus iniciativas a otros barrios de la
ciudad, o de Castilla, o a otras zonas de España?
Esto
son cosas que se están planteando y hablando con alguna asociación
que tiene interés en ello pero de momento sólo estamos trabajando
en esa posibilidad, no hay nada más.

Para los que vivimos en zonas alejadas de Madrid las iniciativas y acciones del HS no dejan de sorprendernos pues lo vemos como algo combativo, popular, que impone una dinámica de resistencia totalmente envidiable, que rompe con la inactividad de los últimos años. Para algunos su imagen nos recuerda a la de determinados momentos de B.B.A.A. ¿Crees que esta impresión es así?
No
sé la impresión que puede suponerle a alguien que haya vivido esa
época. Yo tengo 27 años y no he conocido BBAA y no podría
comparar. Creo que las épocas son diferentes, las formas son
diferentes y dentro de la voluntad que tenga cada grupo por cambiar
las cosas, los tiempos cambian, las prácticas cambian y todo cambia.
¿Recibe el HS algún tipo de subvención o ayuda por parte de las instituciones, al estilo de los ocupas de Barcelona?
No,
no. Nosotros las únicas “subvenciones” que recibimos por parte
de las instituciones públicas, como ocurre con el ayuntamiento de
Madrid, son denuncias, difamaciones, multas e intentos siempre de
crear una tensión en la sociedad y en la ciudadanía de Madrid que
nos dé una imagen de lo que no somos pero ellos sí son. Nosotros
trabajamos como podemos, con nuestros escasos medios, situados frente
a ellos y haciéndolo de la mejor manera posible porque obviamente ni
recibimos ayudas públicas ni las esperamos.
Determinadas posturas políticas que se hacen llamar patrióticas todo lo ven en función de presentarse a diferentes comicios. Es decir, su actividad es solo y repetidamente presentarse a elecciones tras elecciones aunque sean derrotados en todas ellas. ¿Crees que la forma de partido político meramente con fines electorales es viable, en donde algunos solo conciben el frente electoral que funciona a base de talonario, aunque este esté desprovisto de miembros enraizados en la comunidad como única solución a los problemas de nuestro pueblo?
No
creo que sea viable porque una papeleta
siempre ha de ir respaldada por un trabajo previo,
no creo que por hacer un cartel electoral o un par de meses antes de
las elecciones crear una página web o subir comunicados sea un aval
suficiente como para que la ciudadanía o el pueblo crean que esos
son los que les deben a representar o velar por sus derechos.
La
gente está muy cansada de promesas, lo que quiere ver es un trabajo
hecho y después si les gusta ese trabajo expandirlo o extrapolarlo a
la política administrativa, vamos a llamarlo así; no creo que
funcione la fórmula del “yo prometo que soy diferente” porque la
gente está cansada de eso y además como márketing político es
pésimo.
¿Serías más partidaria de la creación de un Movimiento Popular o Frente de Frentes en donde las verdaderas realidades y las verdaderas necesidades de nuestro pueblo, así como la lucha de los diferentes sectores, estuvieran también representados en una verdadera Comunidad Hispánica Organizada, en donde el Frente Electoral fuera simplemente una herramienta más?
Eso
es realmente lo que genera un movimiento social, que es la
antesala o el precedente a cualquier cambio político en cualquier
parte del mundo. Son los movimientos sociales los que amparan los
cambios, son los que generan un movimiento conjunto y común.
Obviamente, es complicado llegar a ello en el contexto que tenemos
hoy en España y más aún en el contexto del patriotismo español;
no creo que la estrategia pase ahora por federaciones ni sumas ni
adhesiones antinatura, en muchos casos porque a lo único que llevan
es al fracaso tras fracaso como ya se ha visto. Más que una
confluencia de varios partidos o siglas hay que generar entre todos
un movimiento social en que la gente avale, vea una esperanza y se
comprometa, y ya a partir de ahí se irá hilando todo.
Para los que en determinadas zonas de España venimos con una formación más foral y basada en los derechos de los territorios históricos que conforman España no vemos en vuestras concentraciones banderas de Castilla y León. ¿Esto es por alguna causa determinada?
Creemos
que el tema de cómo se organiza o distribuye a nivel regional,
provincial o autonómico España, cómo se tejen o conectan todas las
regiones o las comunidades históricas, es importante pero no es de
primer orden en la medida en que a unos padres de familia lo que les
preocupa más es tener trabajo, una vivienda, acceso a la sanidad o
a la educación antes que la realidad histórica de su propia
comunidad. No obstante, no creo en el sistema de las autonomías, en
las creaciones anti-natura de identidades artificiales desde 1978;
está claro que todo esto se tiene que hablar y remodelar pero
nosotros ahora no estamos centrados en ello.
Respecto
a la bandera rojigualda, el pueblo español se ve representado por
ella y por eso es la que utilizamos pese a que podamos compartirla
históricamente o no.
¿Para
ti el engendro llamado Comunidad de Madrid, comunidad autónoma de La
Rioja y La Mancha son Comunidades Autónomas o son Comarcas y
Territorios de Castilla? ¿crees que hay que luchar por esa
reunificación?
Son territorios que forman parte de una misma Castilla y por supuesto, habría que tender a su reunificación; pero el HS ahora mismo trabaja en otras cuestiones más primarias y no ha abordado la cuestión de las regiones históricas hermanas pese a que las amamos a todas en su identidad particular y también como parte fundamental de una misma realidad identitaria que es España.
El
pensador y teórico del patriotismo hispánico, Marcelino Menéndez
Pelayo, dijo en su momento la siguiente frase: "El
nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de
Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre
geográfico, y Portugal es y será tierra española, aunque
permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios
la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a
Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la
historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el
curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera
eternamente), ni por voluntades humanas.”
Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia: "Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica.” España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman “lengua española” al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo.
... también el mismo Luis de Camoens patriota indiscutible dijo lo siguiente:
"Hablad
de castellanos y portugueses, porque españoles somos todos"
...y
podríamos encontrar cientos de citas de patriotas que defienden que
el Reyno de Portugal es un reino hispánico más, una España más.
¿Que piensas tú de esto?
Hay
que diferenciar lo que es España como concepto político y lo que es
como concepto de identidad. Identitariamente España, o en concreto
Iberia, incluye toda la península ibérica y por tanto, incluye
Portugal.
(En caso de que creas que Portugal es España)... ¿Crees que la reunificación nacional hispánica es una de las asignaturas pendientes del patriotismo actual?
La asignatura pendiente del patriotismo actual más urgente es luchar por los derechos de los españoles para luego poder llegar a todo lo demás.
Algunos
de los representantes de los sectores auto-denominados Patriotas o
Identitarios han jurado o prometido la Constitución del Régimen
Juancarlista. ¿crees
que ese juramento o promesa es consecuente con el término patriota o
identitario?
Hay que ser inteligente y saber que cuando se entra en el juego electoral hay que ver con qué normas juega uno, no hay que ser ilusos pero tampoco venderse; hay que aceptar ciertos formalismos o procesos administrativos. Es decir, yo entendería que se prometiera por imperativo legal sin ningún sentimiento constitucionalista y sin convertirnos en abanderados de la Constitución por lo dañina que ha sido y es para España y los españoles.
Hay que ser inteligente y saber que cuando se entra en el juego electoral hay que ver con qué normas juega uno, no hay que ser ilusos pero tampoco venderse; hay que aceptar ciertos formalismos o procesos administrativos. Es decir, yo entendería que se prometiera por imperativo legal sin ningún sentimiento constitucionalista y sin convertirnos en abanderados de la Constitución por lo dañina que ha sido y es para España y los españoles.
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Es un hecho real,
fácilmente comprobable por todo aquel que con deseo de buscar solución
se asoma a ese abismo que se llama “la lucha de clases” que en el fondo,
allá en los orígenes de toda revolución existe una injusticia social
contra la cual reaccionan las clases que de ella son víctimas.
¿De dónde proviene esta
injusticia? De una organización social artificial sin duda… A riesgo de
decir unas cuantas vulgaridades que sin duda conocerá el lector, no
tengo más remedio que remontarme a los orígenes de la enfermedad si he
de proponer después el remedio. Porque todo médico, antes de recetar
diagnostica y previamente estudia los síntomas y busca las causas.
En el siglo pasado
nuestros abuelos románticos, soñadores idealistas dieron un viva a la
libertad y creyeron que nos legaban el mejor de los mundos… Y en efecto,
la libertad triunfó. Y en el campo económico produjo la libre
contratación que convirtió al obrero en máquina y al trabajo en
mercancía. Nació el individualismo que permitió la libre explotación, el
abuso del débil por el fuerte.
Y como una reacción
frente al individualismo, aparecieron, de un lado, los trusts y las
sociedades anónimas, los patronos y los obreros, en las que se adormece
la conciencia y se cobra el cupón sin preocuparse de la suerte de
aquellos hombres que trabajan al servicio de la empresa y que entre los
factores de la producción: Capital-naturaleza y trabajo…, o sea hombre
quedan colocados en último lugar por este orden precisamente. Y de otro
lado apareció el marxismo que recogiendo la legítima necesidad de
defensa de aquellas clases expuestas siempre a una posible explotación. Y
al oído de los obreros una voz fue diciendo: “Trabajadores del mundo
entero, uníos… Uníos para defender vuestros comunes intereses, formad
cajas de resistencia, id a la huelga general…”
Y los hombres se
polarizaron en dos bandos: a un lado aquellos que, no echan más que sus
brazos para el trabajo, lo que llaman “el proletariado”, a otro los que
tienen en su poder todos o casi todos los medios de producción lo que
llaman “la burguesía”… Y la natural ambición de los que no tienen nada
chocó con la humana ambición de los que lo tienen todo. Y la lucha de
intereses encontrados, la lucha entre el capital y el trabajo
desencadenó una guerra entre los hombres: eso que llaman “la lucha de
clases”.
Ahora bien; si el mal es
éste, su curación no puede encontrarse más que en la extirpación de sus
causas. Armar a la sociedad para esa lucha, continuar predicando a los
bandos contendientes “defendeos” es echar leña al fuego de odio, cuyas
primeras brasas nacieron al calor de injusticias sociales. Todo al
contrario, hay que llegar a la total desaparición de esa lucha y para
ello, hay que prescindir de la existencia de esos dos bandos, de esas
clases sociales que nacieron única y exclusivamente como reacción frente
a la libre contratación, posible engendro de explotación y abuso.
El sentido vertical de
la sociedad, de superposición de clases no es, ni natural ni cristiano.
No hay ninguna razón de justicia que abone los privilegios de casta o
privilegios de clase por los cuales un hombre sin otros méritos
personales esté situado encima de los demás. No hay, no debe haber otras
razones de superioridad que aquellas que otorga la bondad, el talento y
el trabajo. Y el fruto de estos tres factores convertido en nobleza de
estirpe o en legítima riqueza, puede y debe ser transmitido a condición
de que quien lo recibe corresponda a esa heredada nobleza con sus
propias virtudes y a esa heredada riqueza con su propio trabajo para
convertir ambas no en lagunas estériles o sólo para sí mismo provechosas
sino en abundantes manantiales que generosos, se desborden y fecundicen
toda la sociedad.
Quiero decir que ese
sentido vertical de clases que actualmente coloca debajo a todos
aquellos hombres que sólo poseen sus brazos o su talento para el
trabajo, en medio, como una aristocracia espiritual, los que viniendo a
menos desde arriba o a más desde abajo, y encima los poseedores de la
riqueza, es absurdo, injusto y contrario a la naturaleza. Como
igualmente lo sería la vuelta a la tortilla para colocar el proletariado
encima y a la burguesía debajo. No; mientras exista superposición de
clases, mientras haya hombres encima y hombres debajo, había clases
opresoras y oprimidas, habrá injusticia y frente a ella reacción, habrá
lucha y la paz social será un imposible…
Prescindamos de este
sistema “democrático” de organización social y busquemos uno más humano,
más natural, más racional y más justo.
… en el campo (…)
divisamos muchos hombres que (…) trabajan la tierra y extraen de ella
los primeros productos que utilizará después la industria…
Y, estos hombres, que
dirigen o trabajan en el cultivo del suelo (…) y que se hallan unidos
por un interés común -el interés de la tierra- son una clase social, una
dignísima clase social, la de los agricultores o agrarios…
… en los grandes centros
fabriles (…) dirigentes y dirigidos, obreros manuales y obreros de la
inteligencia, distribuidos en gremios según su profesión, forman otra
dignísima clase social, vienen a engrosar un importantísimo sector de la
vida nacional, son el gran bloque que llamamos la industria. Y, en
ella, el obrero, el ingeniero, el propietario director, todo aquel que
preste aportación de algún género, están unidos por un interés común, la
producción del taller y de la fábrica, los beneficios que de ella
resultan, que, en un sentido de justicia, deben ser repartidos
proporcionalmente entre todos aquellos elementos que contribuyeron a
producirlos.
… vemos puertos,
factorías, mercados… (…) Llamamos a esta especial actividad el comercio y
los hombres que a su servicio ponen la agilidad de su talento o de sus
brazos, también forman otra digna poderosa clase social…
Y aquí tienes -lector-
las verdaderas clases sociales, clases que no están superpuestas, clases
que brotan libre naturalmente de un plano horizontal: el trabajo.
Clases que no son enemigas, porque no teniendo intereses encontrados,
sino complementarios, no tendrán ambiciones que choquen. Clases que no
lucharán, y siendo así, desaparece la “lucha de clases”, producto -como
probamos en el primer artículo- de la injusta y artificiosa organización
social imprimida por el liberalismo.
¿Cómo resuelve el programa tradicionalista el problema social?
María Rosa Urraca Pastor. Págs. 47-52
Artículos - Formación - Justicia Social
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